La Cultura, o la haces o te la hacen (Apuntes)

Hace unos días tuvo lugar en el Café Berlín un nuevo encuentro del ciclo “Política, Cultura, Democracia” organizado por Podemos Cultura. En esta ocasión el tema propuesto para compartir y reflexionar fue “Nuevos himnos para un tiempo nuevo”.

Imbuidos del espíritu gramsciano, estos encuentros tratan de investigar y pensar en común herramientas contemporáneas para reflexionar sobre eso que el filósofo sardo llamó “Hegemonía cultural”, y que trata sobre la capacidad de generar consenso social en torno a un determinado sistema de creencias.

La música es una expresión artística con un potencial extraordinario para la generación de identidades. Un vehículo de afectos y emociones. Un pegamento social de puta madre. Piensen en rituales de paso, en los coros de Harlem, en Woodstock, los grunges… Ahora bien, ¿cuál es su capacidad de movilización y politización hoy en día?

Lo que sigue son algunos pensamientos desordenados al respecto:

→ La historia nos ha enseñado el poder transgresor y contestatario de la música. Pero también la manera en que la industria margina estas corrientes, cuando no aprovecha su fuerza y domestica su mensaje. Estoy pensando en la cultura hip-hop, originaria de las block parties en el Bronx de los ´70, que acabaría fagocitada por la MTV.

→ En España la desmovilización musical se llama La Movida, el Indie, Operación Triunfo… movimientos culturales, corrientes musicales y concursos televisivos que enfatizan un tipo de cultura individualista, profundamente egocéntrica, donde la problemática social suele estar ausente.

→ Los espacios culturales a conquistar empiezan por el centro social, el bar o la pequeña sala de conciertos, pero no hay porqué renunciar a la radio, la tele o a llenar estadios.

→ Parafraseando una de esas consignas que están de moda ahora: La cultura, o a la haces o te la hacen.

→ Alguien dijo medio en broma medio en serio: “Las cosas de verdad estarán cambiando cuando alguien clame contra los desahucios en Operación Triunfo”.

→ Un himno es una “composición musical emblemática de una colectividad, que la identifica y que une entre sí a quienes la interpretan”.

→ Ojo con el hipsterismo de izquierdas. Existe una tendencia en cierta izquierda intelectual a considerarse a sí misma vanguardia del buen gusto, de lo cool, despreciando manifestaciones culturales populares de lo más valiosas. ¿Alta cultura y baja cultura? Autodiagnosticarse “elititis culturalis” a tiempo te puede salvar de una miopía cultural crónica.

Nota mental un poco divergente (más sobre movilización que sobre música): no menospreciar nunca la cultura fan, su dinámica organizativa y su capacidad de presión. De Star Treck a Harry Potter.

→ Y ya que me he ido por la tangente, una recomendación: “No”, de Pablo Larraín. Una peli para perderle el miedo al lenguaje publicitario, sobre todo si se usa para una buena causa.

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