Mad Max: hacia una utopía feminista

Fury RoadFinales de los 90. Un puñado de chavales en el que, “oh, dios mío”, había chicas, nos juntábamos para jugar a Car Wars, un juego de rol ambientado en un futuro distópico plagado de vehículos motorizados, armas automáticas y caseras, gasolina, polvo y fuego.

Nos estrujábamos la sesera para entender principios físicos como masa y velocidad, o nociones básicas de combustión, lo que nunca haríamos después en una aburrida clase del instituto. Tuneamos coches de juguete antes de que llegara la MTV. No con altavoces o luces de neón (bueno, a veces también), sino acoplando ametralladoras, lanzallamas y pinturas de guerra. Confeccionamos fichas de personaje y de coches más complejas que la declaración de la renta.

Eran los tiempos del asesino del rol y la alarma social en España ¿Qué diablos hacían nuestros críos imaginando mundos infectados de violencia y caos? Pues allí estábamos, aprendiendo a cooperar, a ser autónomos, imaginativos, resolutivos. Pasándolo pipa, vamos.

mad max bikesMi amiga Lucía, aka Lucy “quebrantahuesos” en el juego, manejaba una Harley-Davidson acorazada y portaba un lanzagranadas modificado a la espalda. Nadie le tosía.

Pero es que además pertenecía a una banda donde estábamos Dani, Mireia, Gabi y yo mismo. Unos buenos salvajes de la autopista que lidiábamos en equipo con toda clase de peligros a nuestros 15 años.

Hoy día Lucía sería Imperator Lucy en nuestra particular versión de Mad Max: Fury Road, no tengo la menor duda. De hecho lo es, todos los días, una tía fuerte y sensible a partes iguales, que no se amilana ante los abusos y cuyo lema es si yo sola no puedo junto a otras puedo.

gangY es que de eso va la nueva entrega de la saga Mad Max, firmada nuevamente por George Miller treinta años después.

La acción se sitúa en un mundo arrasado por la guerra y la contaminación, derivadas del sediento macho-capitalismo extractivo. Ninguna invasión extraterrestre, meteorito o catástrofe fortuita. Escasean alimentos, recursos naturales y tecnología, pero paradójicamente sobra gasolina (o eso se deduce de la alegría con que se consume en la cinta). Cualquier sistema de gobierno avanzado ha desaparecido. El territorio se ha feudalizado y el poder absoluto lo detentan señores de la guerra muy locos rodeados de un aura mística, que se sirven de la esclavitud y el terror para subsistir.

La historia arranca con Max Rockatansky (Tom Hardy), figura central de la saga, un ex-policía solitario y atribulado por la muerte violenta de su familia, siendo secuestrado por los seguidores de Inmortan Joe, el tirano divinizado de la zona. Su destino será servir de “bolsa de sangre” para abastecer periódicamente a los soldados, pues en un ambiente tan tóxico las nuevas generaciones nacen con graves defectos físicos.

MaxSin embargo, pronto aparecerá la verdadera protagonista de la peli: Imperator Furiosa (Charlize Theron). Será ella quien se rebele contra el opresor y su horda de acólitos pirados, emprendiendo la fuga con lo más preciado para Immortan Joe, su seguro dinástico: “sus esposas”. Cinco valkirias esclavizadas para servir como úteros que alojarán a los sucesores del soberano.

A partir de aquí comienza una persecución trepidante que en muchos momentos dejará sin respiración a los amantes del cine de acción.

Mad Max persecuciónSe ha especulado mucho sobre el discurso de género implícito en la película. Sobre todo a partir de la reacción de cierto sector ultra del machismo estadounidense, llamando al boicot por considerarla “propaganda feminista”. En España los alegatos machistas han pasado más o menos desapercibidos, más bien el debate en redes sociales se ha producido entre diversas sensibilidades del feminismo. A continuación trato de aportar algunas claves al respecto:

El feminismo fragmentado. Aunque no llegue al enfrentamiento encarnizado, como pasa con otros temas sensibles, se pone una vez más de manifiesto la dificultad para llegar a diagnósticos comunes, en este caso sobre un tema aparentemente menor como el mensaje subyacente en una película. La diversidad de opiniones enriquece, sí, cuando suma.

FuriosaUn feminismo de masas. Salimos del cine una amiga y yo preguntándonos: ¿Si una película no es machista, debemos considerarla feminista? Tal y como está el patio, yo diría que sí. Es decir, no es una película que trate abiertamente la desigualdad de género, la explotación sexual, los privilegios masculinos… ¿o tal vez sí? A lo que me refiero es que en primer lugar es una peli de aventuras, dirigida a eso que llamamos “el gran público”, y como tal se puede hacer una lectura literal, de entretenimiento puro y duro. Lo interesante es que una cinta concebida para el consumo masivo, sobre todo de hombres, contenga un discurso transgresor feminista que nos haga reflexionar. No estamos ante lo que podríamos llamar un film “militante”, que ondee la bandera feminista bien arriba. No es “Las horas”, no es “Las 13 rosas”. Mucho mejor, se está haciendo feminismo de masas, gente.

Wifes1El sujeto-objeto de la sensualidad. El sexo en Mad Max: Fury Road aparece meramente como una cuestión reproductiva. Muy simbólica, por cierto. No hay tiempo ni ganas para el amor romántico entre sus protagonistas, y esto también es una declaración de principios. La evolución de la relación entre Max y Furiosa va de la desconfianza a la de colegas. Empezando por una buena ración de tortas mutuas. Hay quien ve concesiones sexistas en la escena que nos presentan a las cinco jóvenes y bellas esclavas como objetos de deseo, ligeras de ropa y bebiendo agua en una pausa de la persecución. Para mí el camino es inverso, lo determinante viene a continuación, cuando se liberan del dispositivo físico patriarcal máximo: el cinturón de castidad. Su recorrido como personajes va de la cosificación más absoluta a la autonomía de sus cuerpos.

WifesUna pista, Eve Ensler. Escritora y activista social estadounidense. Muy conocida por su obra teatral Los monólogos de la vagina. Fue contratada por George Miller para asesorar al elenco artístico sobre violencia contra las mujeres, particularmente en zonas de guerra. En una entrevista a Time decía lo siguiente sobre su labor:

“Ellas me hacían preguntas sobre sus personajes. ¿Qué implicaría haber sido una esclava sexual retenida durante mucho tiempo en cautiverio? ¿Cómo se sentiría el estar embarazada de alguien que te ha violado? ¿Que supondría sentirte apegado al violador a pesar del abuso al que te ha sometido durante tanto tiempo? Cómo después de ser violada, tu cuerpo se convierte en algo disociado de ti, un paisaje de terror. Quería darles contexto. Hablamos de las Comfort Women, que fueron esclavas sexuales del ejército imperial japonés, sobre violencia y trata de seres humanos en lugares donde he pasado mucho tiempo, como Bosnia, Congo, Afganistán o Haití.”

Fury RoadEl prejuicio ante el cine de acción. Venimos de una larga tradición de macho-heroísmo en el género, así que es comprensible el recelo cuando nos instalamos en la butaca con nuestras gafas de pasta feministas. Nos la han jugado con heroínas siliconadas, secundarias de lujo e historias impregnadas de moralina paternalista. Quizá por eso acusamos ciertas rigideces militantes cuando nos ponen delante un relato violento con escasos diálogos y un argumento sencillo.

Otra cosa es que el tema, la trama o la estética, no te agrade. Efectivamente, la película no es complaciente con todo tipo de gustos. La factura es soberbia, así como la tensión narrativa, eso será difícil de discutir.

mad max furyPero aquí (y en todas las narraciones) lo que importa es discernir quién es sujeto de la acción, cómo se representa el conflicto y finalmente adónde nos conduce la historia.

Mad Max: Fury Road nos presenta la oposición de dos cosmovisiones muy prácticas: la praxis sanguinaria e individualista de un mundo hecho a medida del hombre, versus la oportunidad comunitaria femenina, que ejerce la autodefensa violenta hasta sus últimas consecuencias. Personajes femeninos empoderados (unos más que otros), agentes de conflicto y solidaridad, violencia a raudales para todxs, viaje de ida y vuelta a la utopía igualitaria.

Si esto no es feminismo que venga Virginia Woolf y lo vea.

Many Mothers

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2 pensamientos en “Mad Max: hacia una utopía feminista

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