28ª Semana Negra de Gijón: “La Libertad guiando al pueblo”

la feriaUn festival, una fiesta, un encuentro de la literatura. El género negro tiñe su esencia, pero desde su inicio en 1988 la Semana Negra de Gijón ha querido conjugar otros muchos estilos, albergando una oferta cultural heterogénea, novedosa y, por qué no, también lúdica. De este modo, durante los nueve días de esta última edición, el mundo de las letras ha compartido espacio con la fotografía, el cine, la música, la pintura o el cómic. Pero es que además, la Semana Negra también es una feria popular: con su noria gigante, atracciones mecánicas, parrilladas, pulperías, donde se puede comer gofres o tomar mojitos y hasta adquirir artesanías variopintas. Piénsenlo como lo haría Hitchcock, ¿qué hay más noir que una feria?, parece sacado de Extraños en un tren.

No tan extraños, y desde luego con intenciones mucho más constructivas, una tropa de autores invitados se encontraron en el ya mítico Tren Negro para recorrer el trayecto Madrid-Gijón. A bordo sucedieron las primeras conversaciones, ruedas de prensa y la entrega del primer número de A Quemarropa, “decano de la prensa negra mundial”, que acompañó diariamente a los asistentes al festival comentando lo que allí acontecía.

Ya su primera plana es una declaración de principios: “XXVIII Semana Negra, Bien Público”. Efectivamente, el festival – bastante nómada en la propia ciudad debido a avatares políticos – mantiene desde sus orígenes un espíritu crítico, comprometido con los valores progresistas, feministas, pacifistas, multiculturales. Prueba de ello ha sido en esta ocasión la nutrida presencia de escritores latinoamericanos, los encuentros en torno al tema de la violencia sobre la mujer, o los testimonios vertidos en el ciclo de videocine Trabajadores en el ojo de la cámara.

La Semana Negra es memoria, y por eso rindió homenaje tanto a reconocidos historietistas como a las anónimas trabajadoras del textil asturiano. Pero también es actualidad y debate político, con una mesa redonda de representantes de la izquierda que atrajo mucha atención.

carpa del EncuentroEste año la extensa programación literaria se desarrolló simultáneamente en tres carpas: presentaciones de libros, encuentros con los lectores, mesas redondas, cuentacuentos, recitales poéticos e incluso monólogos. Escritores consagrados y emergentes, figuras internacionales o referentes asturianos, dialogaron entre ellos y con el abundante público que asistió a los actos.

La poesía brilló en las noches de Gijón como “un resplandor oscuro en medio de la luz”. Los versos de Inmortalidad, por boca del propio Luis García Montero, armonizaban con la dulce voz de Gioconda Belli, que recitaba: “El misterio de la vida nos acerca y nos aleja / pero el amor es más grande que todas las contradicciones” (Nacimiento de Mariam). Y así continuó el recital poético a dos voces, cautivando a un público masivo de medianoche. Cosas que sólo pasan en la Semana Negra.

Por supuesto, la narrativa estuvo muy presente en el festival. Novelistas de la talla de Sergio Ramírez, Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo, Luis Sepúlveda, Elia Barceló o Juan Madrid causaron gran expectación, y las colas que se formaron para conseguir su firma nada tenían que envidiar a las de “La casa del terror”, apenas a un centenar de metros.

Sergio Ramírez en su encuentro con lectoresTodos trajeron historias consigo. Sergio Ramírez reflexionó sobre su trayectoria y su manera de escribir: “Uno de joven tiene mucha prisa, cree que el mundo se está perdiendo lo que uno escribe. Ahora voy muy lento, me preocupo por las palabras, me entretengo en la página”. Seguramente tantos otros se reconozcan en esa fiebre mágica de los inicios y la moderación que da la experiencia. Por otro lado, Fernando Marías se atrevió con un formato original, el monólogo de suspense. A partir de su novela Esta noche moriré dejó boquiabiertos a los presentes con un relato autobiográfico repleto de misterio.

En medio de esta vorágine de las letras apareció una persona vestida completamente de negro y armado con una cámara. Podría ser un personaje de un relato de Cortázar, pero se trataba de Daniel Mordzinski, el prestigioso fotógrafo de escritores, que se encontraba documentando el festival y realizando sus tomas traviesas a los autores.

Un año más, las actividades relacionadas con el cómic tuvieron especial relevancia en la Semana Negra – seguramente gracias a la propensión natural de su director de contenidos, Ángel de la Calle, ilustrador, autor y crítico en la disciplina -. Además del homenaje al maestro italiano Milo Manara, se pudo contemplar la exposición Vargas&Baudoin. Mestizaje noir y obtener como regalo la novela gráfica Nero Napolitano. También visitaron la carpa del Encuentro los dos últimos premios nacionales de cómic: Juan Díaz Canales y Miguelanxo Prado. Mientras tanto, se podía ver sentado entre el público a otro gran artesano de la viñeta, el francés Edmond Baudoin, haciendo lo que mejor sabe hacer.

La libertad en la Semana NegraNo faltó una animada charla sobre la figura de Corto Maltese con uno de sus fieles seguidores, Juan Carlos Monedero, que también ofició como dinamizador en otros dos eventos muy concurridos. Uno de ellos fue la presentación del libro Aprendiendo a mirar, de Alex Zapico, fotógrafo comprometido con causas sociales y autor de alguna de las instantáneas que se pudieron ver en la exposición Libertades y Mordazas. Esta muestra ilustró el “19 Encuentro Internacional de Fotoperiodismo Ciudad de Gijón”, que discurrió de forma paralela en el recinto de la Semana Negra. Su director, el fotoperiodista y premio Pulitzer Javier Bauluz, destacó la insuficiente atención que se está prestando al enorme retroceso en derechos y libertades que representa la “Ley Mordaza” recientemente en vigor. Este tema protagonizó gran parte de las actividades del encuentro.

Con esta, la libertad de expresión, manifestación e información se ponen en cuestión. De eso habló Lara Alcázar en la presentación de Manifiesto Femen. Desobedecer es lo que plantea Javier Bauluz desde el editorial de Periodismo Humano. En el escenario central de la Semana Negra unos ilustres censurados como Def con Dos se preguntan ¿qué dice la gente?. Finalmente, en la carpa del Encuentro una reproducción gigante de “La Libertad guiando al pueblo” de Delacroix preside la mesa por donde han pasado casi 180 autores. Quizá en estos tiempos huérfanos de referencias, este icono revolucionario de 1830, que narra el levantamiento de París ante una Ley Mordaza, sea el souvenir vintage perfecto para hoy en día.

Barcelona, 1976. Manel Armengol

Barcelona, 1976. Manel Armengol

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