“B”, El pueblo contra Luis Bárcenas

BSi esto fuera ficción, por ejemplo, uno de los best seller de John Grisham que ha inspirado a Holywood, el giro revelador que se produjo en el caso Bárcenas aquel 15 de julio de 2013 habría provocado un escándalo de tal magnitud en la opinión pública que el sistema institucional no hubiera podido ignorarlo. Si esto fuera ficción, las rotativas encenderían las plazas de nuevo, expertos policiales recuperarían la información borrada de los discos duros, más gargantas profundas hablarían. Sin embargo, esto es la vida real, acostumbrada a la corrupción como el pan de cada día. Aquellos hechos pasaron inadvertidos para demasiada gente.

No obstante, una parte del mundo de la cultura, consciente de su papel crítico en la sociedad, se puso manos a la obra – nunca mejor dicho – para llamar la atención sobre los sucios engranajes de la financiación del partido en el poder. Así es como, tan sólo unos meses después, el Teatro del Barrio puso en pie el drama Ruz-Bárcenas, bajo la dirección de Alberto San Juan y texto de Jordi Casanovas. Con una puesta en escena minimalista – una mesa, dos personajes frente a frente – la obra representa (o más bien reproduce) el interrogatorio del juez de la Audiencia Nacional al ex tesorero del Partido Popular. La transcripción literal (tan sólo abreviada por el autor) de lo que se dijo en aquella sala de lo social del tribunal más importante de España dejó estupefactos a los espectadores que pasaron por el teatro. Uno de ellos fue el cineasta David Ilundain, que enseguida vio la necesidad convertir esta historia en una película. Ahora “B” llega a las pantallas.

“Esa afirmación no fue cierta, o sea que no la mantengo”. Con estas palabras comenzó su declaración Luis Bárcenas aquel día, retractándose de la versión que había mantenido hasta el momento, y reconociendo la autoría de los famosos papeles que implicaban al PP en una de las tramas de corrupción más destacadas de la democracia.

A partir de ahí, comienza una contienda dialéctica entre el declarante, el juez y las acusaciones personadas, más parecida a una partida de ajedrez que a un combate de boxeo. Jaques, enroques, y cesión de piezas importantes en una enmarañada declaración judicial, que durante 78 minutos en el filme amenazan constantemente unas frustrantes tablas.

La película de Ilundain, protagonizada al igual que en la versión teatral por los solventes Pedro Casablanc y Manolo Solo, agrega ambiente cinematográfico (decorados, personajes, caracterización) a un guión nada dramatizado. Este riesgo, conceder a un texto judicial un protagonismo máximo, aunque su propósito sea ensalzar la verdad, lastra la comprensión de la narración. Si bien se trata de una película documental, voluntariosa, en la que el reparto artístico hace un trabajo convincente, quizá se echa de menos un filtro dramático más elaborado que potencie la emoción en el espectador.

En cualquier caso, “B” es un ejercicio político y cinematográfico nada desdeñable que pretende servir de estímulo al pensamiento crítico. “Los chicos siguen en el parque / aprendiendo a nadar bajo el aguacero” canta Quique González sobre los títulos de crédito. Cine urgente para España, de ese que no abunda.

Publicado en The Way Out Magazine (16/09/2015)

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