“Felices sueños”, Quédate conmigo

Fai bei sogni es la nueva película del veterano y venerado director Marco Bellocchio. Basada en la novela autobiográfica del periodista italiano Massimo Gramellini, la historia empieza con la misteriosa muerte de la amada madre en el Turín de 1969. El trauma infantil constituye un hilo conductor en la vida de Massimo, que la película aborda en dos tiempos: infancia y madurez, separados por una enorme elipsis de juventud. La incomprensión del niño, que se enfada con Dios y busca refugio en la pasión por el fútbol y en el consejo de un amigo imaginario sacado de una serie de televisión (Belfagor, para más señas), da paso al adulto desorientado en sus relaciones afectivas que se escuda en su profesionalidad periodística para camuflar la perpetua búsqueda emocional que palíe la ausencia de la madre.

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El Bellocchio militante, comprometido, que nos tiene acostumbrados a su mirada particular sobre la sociedad italiana – el de I pugni in tasca (1965), L´ora di religione (2002) – y que se ha aproximado a algunos hitos importantes de su historia – Vincere (2009), Buongiorno, notte (2003) -, ahonda aquí en un tema más íntimo, pero igualmente trascendente en el plano personal, como son las relaciones materno-filiales. La perspectiva psicoanalítica que el director emplea habitualmente en su audaz lenguaje cinematográfico casa perfectamente en esta ocasión. Sin embargo, el excesivo protagonismo de Massimo, interpretado por un solvente Valerio Mastandrea, apenas deja lucirse a otros personajes, como la doctora Elisa (Bérénice Bejo), quien lo intentará ayudar “escuchando su corazón” literal y metafóricamente, como mentan los actores en una entrevista promocional.

Fai bei sogni tiene destellos propios del gran autor que tiene detrás, que sin poses modernas continua dando lecciones de cine. Esa maravillosa escena de amor verdadero y truncado en la que la madre le canta al pequeño Massimo Resta cu´mme (quédate conmigo, en castellano). No obstante, hace muchos años que Bellocchio no ejecuta una película verdaderamente memorable, y esta no se salva. Toda la trama referida al oficio de periodista de Massimo – y son bastantes minutos de metraje – es más bien confusa, incluyendo la escena en la guerra de Sarajevo, cuya lectura simbólica es opinable. El ritmo de la narración tampoco ayuda, y teniendo en cuenta que el film dura algo más de dos horas, se puede hacer largo. Queda la curiosidad de hacer la odiosa comparación con el libro en el que se basa, pero habrá que esperar a la traducción al castellano o preguntar al millón de lectores italianos que lo hicieron best-seller.

Publicado en The Way Out Magazine el 10 de febrero de 2016.

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